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30-7-2013|17:42|Lesa Humanidad Nacionales
Actuaron en la Argentina en el marco del Plan Cóndor

Townley y Novo Sampol: perfiles de dos ex torturadores de la CIA

Fueron agentes de la CIA y estuvieron en la Argentina en 1976, para torturar a dos diplomáticos cubanos. Cuando terminaron con sus torturas, abandonaron el país. También estuvieron vinculados a los crímenes de los chilenos Orlando Letelier y Carlos Prat. Hoy son testigos protegidos en EE.UU.

  • Townley estuvo casado con la espía y escritora chilena Mariana Callejas.
Por: Cecilia Devanna

Como si fuera en una mala saga de películas de terror, en la historia de la humanidad algunos nombres también se repiten. Los de Michael Townley y Guillermo Novo Sampol, son dos de ellos. Ex miembros de la CIA estuvieron vinculados a los crímenes del ex canciller chileno, Orlando Letelier; el general de la misma nacionalidad Carlos Prat y su mujer, Sofía; y a la tortura y desaparición de dos diplomáticos cubanos en Buenos Aires. Todas fueron acciones desarrolladas en el marco del Plan Cóndor, la coordinación represiva de las dictaduras latinoamericanas durante los ‘70.

El 21 de septiembre de 1976, Washington tuvo el mayor atentado de su historia hasta ese momento. A pocas cuadras de la Casa Blanca, el ex canciller chileno Orlando Letelier y su secretaria, Ronni Karpen-Moffit, una estadounidense de 26 años, murieron después de que una bomba estallara en su auto. Entre los responsables de sus muertes está Townley.

Un mes y medio antes, Townley había estado en Argentina. “En agosto de 1976 se ordenó el secuestro de los dos diplomáticos cubanos en Buenos Aires, para anotarse una estrella más en las acciones criminales contra la humanidad. Era una articulación de la DINA de Pinochet, su policía secreta, y con el aparato represivo argentino. Otra acción represiva para castigar a Cuba y a la revolución cubana, a  través del asesinato de cualquiera de sus hijos. En este caso fueron estos dos muchachos”, explicó a Infojus Noticias Graciela Ramírez , una periodista argentina radicada en Cuba.

Ramírez se refiere al secuestro, tortura y asesinato de los diplomáticos cubanos Crescencio Galañena Hernández y Jesús Cejas Arias. Ambos desempeñaban sus funciones en la Embajada de Cuba en Buenos Aires desde agosto de 1975. Tenían 22 y 26 años y, para ambos, Argentina significaba su primer destino.

“El 9 de agosto por la tarde, cuando los dos muchachos salían de la embajada y se dirigían para tomar el colectivo para ir hacia la casa del embajador, donde hacían la custodia por la noche, los cercó un operativo de fuerzas conjuntas. Había unos 40 integrantes. Ellos se defendieron con mucha audacia y valentía pero no pudieron contra tantos hombres. No los querían muertos, los querían vivos”, agrega Ramírez.

Tras ser secuestrados, fueron trasladados a Automotores Orletti, uno de los centros operacionales del Plan Cóndor. “Para torturarlos vino un agente de la CIA que pertenecía en ese momento a la DINA de Pinochet, Michael Townley. Y un agente de la CIA de origen cubano-americano: Guillermo Novo Sampol. Vinieron especialmente, uno desde Chile y otro desde Miami a torturarlos salvajemente a los dos”, agregó Ramírez.

Novo Sampol y Townley terminaron con sus torturas y se fueron. Los restos de Crescencio y Jesús aparecieron en 2012 y 2013, respectivamente. Estaban en barriles llenos de cemento, que aparecieron a orillas del Río de la Plata, cerca del aeródromo de San Fernando. Identificados por el Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF) fueron repatriados y despedidos con honores en su país natal.

El nombre de Townley  también aparece vinculado a la muerte del general chileno Carlos Prat y su esposa, Sofía Cuthbert, en 1974, en Buenos Aires. Ex comandante en jefe del Ejército y ministro de Salvador Allende, Prat había llegado a la ciudad junto a su mujer el 15 de septiembre de 1973. Buscaban la tranquilidad y seguridad que Chile les negaba. Encontraron la muerte. Fue la madrugada del 30 de septiembre de 1974. Exactamente un año y 15 días después de haber llegado.

Habían pasado 50 minutos de la medianoche cuando Prat que tenía 59 años  y Cuthbert, 57, volaron por el aire.  El Fiat 125 en el que estaba la pareja había explotado y ellos, muerto en el acto. Fue en la calle Malabia al 3351, a metros de avenida del Libertador. Los restos del auto estaban esparcidos en un radio de 50 metros y los cuerpos de ambos, calcinados. Cerca de ahí estuvo, para que todo eso fuera posible, Michael Townley. En 1999 confesó cómo lo hizo y quien se lo ordenó. Habían pasado 25 años, ante la jueza María Servini de Cubría. 

Townley fue procesado por las muertes de Letelier y el general Prats, así como por el atentado en Roma al ex ministro chileno, Bernardo Leighton.

Casado con la escritora y espía chilena Mariana Callejas, Townley militaba en 1973 en el movimiento ultranacionalista de derecha Patria y Libertad, opositor al gobierno de Allende. Tras el golpe militar de Augusto Pinochet, pasó a formar parte de los servicios de inteligencia.

En la actualidad vive en Estados Unidos como testigo protegido, luego de haber reconocido su participación en el primer crimen, cometido en Washington en 1976.

“El problema es la sensación de impunidad que queda cuando se implica a represores que no solo son argentinos. Cómo se juzga esto de que hayan venido a torturar a Argentina, a masacrar a dos funcionarios que tenían inmunidad diplomática”, se pregunta Ramírez.  

Novo Sampoll nació en Cuba en 1939 y participó, durante la década del ‘70, de las operaciones del Plan Cóndor. Junto a su hermano Ignacio y a Townley también está vinculado al asesinato de Letelier. 

En 2000 Novo Sampoll fue detenido en Panamá junto a un grupo de personas entre las que estaba otro hombre sospechado de estar en los servicios de Inteligencia, Luis Posadas Carriles. Fue en el marco de la celebración de la X Cumbre Iberoamericana. Novo Sampol quedó detenido por estar involucrado en un plan de atentado contra el ex presidente cubano, Fidel Castro.

Ambos fueron excarcelados en el año 2004, un par de meses antes de que la por entonces presidenta, Mireya Moscoso, abandonara el poder.

Al igual que Townley, “viven en Miami, con total libertad”, concluye Ramírez. 

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